| La Pesca - La pesca de moluscos |
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Para obtener este apetecido producto, no es necesario usar redes o anzuelo debido a que estas especies se encuentran en el lodo, incrustadas entre las raíces de los manglares o en las rocas del fondo marino. Para capturar los cangrejos, conchas, ostiones, mejillones, etc. Los pescadores tienen que sortear algunos inconvenientes como los molestosos mosquitos, serpientes o cualquier otro peligro, estos arriesgados hombres buscan dentro del lodo, entre las raíces del manglar y demoran algunos días hasta obtener una cosecha representativa, cabe mencionar que estos recursos hoy en día son escasos debido a la tala del manglar, de allí la importancia de su conservación. Para capturar langostas, calamares, jaibas, pulpos y las tan apreciadas ostras se lo hace con redes en algunas ocasiones o por hábiles buzos que se sumergen hasta el fondo del mar para atraparlos; en el caso de las ostras, era muy poco conocido por que no se sabía su valor nutritivo, hoy en día se ha difundido tanto la preparación de este exquisito plato que en pleno centro de playas existe una calle conocida como la calle de "las ostras" donde se expende esta delicia preparada de distintas maneras. Para atraparlas deben sumergirse hasta el fondo ya que estas se encuentran pegadas a las rocas, se necesita llevar una herramienta de hierro para despegarlas. Las Balsas Las Balsas son utilizadas para la práctica de pesca artesanal como se conoce esta actividad, son construidas con 3 troncos de madera flotable (balsa) que poseen una dimensión y diámetro estándares, están provistas de una vela que ayudada por el viento permite la navegación; este tipo de embarcaciones existieron con la llegada de los primeros asentamientos, estaban hechas de tres troncos atados con una cuerda, con el pasar del tiempo se perfeccionó la construcción hasta lo que es hoy. Estos pescadores conservan una tradición cultural muy interesante que ha sido heredada por sus padres, sus abuelos, etc. Son pescadores, expertos navegantes que surcan las aguas en pequeñas embarcaciones un tanto inseguras a la vista e imposibles de manejar para quien no ha vivido de cerca las peripecias del mar; día a día se adentran en la inmensidad del océano guiando sus balsas que para ellos poseen un valor incalculable tanto por que les permite obtener ingresos para sustentar sus hogares, como por lo que representan en cuanto a su identidad cultural. Estas pequeñas embarcaciones desafían el inmenso mar y se adentran en él confiados en encontrar las delicias que les brinda de sus entrañas. A lo lejos, donde la masa de agua parece tocar el firmamento, las balsas se divisan como un punto diminuto sobre el espacio marino y a medida que se acercan pintan un hermoso paisaje con un fondo azul mar y cielo como si un pincel mágico hubiese plasmado esta exquisita belleza. Una vez en la orilla descargan los deliciosos y frescos frutos que el mar generoso les ha brindado. Estos hombres de piel oscurecida por los largos días de sol pero de alma blanca como la espuma de las gigantescas olas, son seres de lucha, de trabajo diario que alimentan su espíritu con el aire que se respira a millas de distancia y aman el ancho mar por ser proveedor de vida, de satisfacción y a veces de peligro. |